Un infierno antes de llegar a un apartamento
November 15th, 2007 by Jaelyn
El comprar un apartamento ha sido para mí una de las experiencias más agotadoras que he vivido en los últimos tiempos. Cuando empecé a buscar con urgencia un lugar para mudarme yo pensé que iba a encontrar rápidamente un inmueble el cual pudiera pagar, y que me agradara, de manera que uniera esas dos características básicas para poder llevar a cabo el proceso de la compra. Sin embargo no fue así, y todo lo que tuve que pasar para poder estar hoy en el inmueble en el que vivo me parece ahora tan lejano como terrible.
Lo único bueno que saqué de esto es, creo, experiencia. Por lo menos aprendí a cómo manejar una situación inmobiliaria para que la próxima vez que tenga que llevar a cabo algo similar ya no esté tan confundido. Por cierto, toda esa confusión empezó cuando me acerqué por primera vez a la agencia inmobiliaria para que me hicieran un presupuesto de lo que me iba a costar adquirir uno de los apartamentos que tenían en venta. Pues bien, casi de inmediato entré a la oficina de uno de los agentes inmobiliarios, uno de los tantos que abundan en España, y le pregunté cuales eran los procedimientos necesarios para llegar a concluir el negocio. Yo ya tenia claro que era ese apartamento el que quería, aunque el agente dio mil vueltas antes de llegar al mismo punto al que yo había llegado desde que entré en su oficina.
Para empezar, me recibió hablando de ciertas cosas acerca del mercado inmobiliario que yo no entendí. Tasas y tipos de interés, la hipoteca, la crisis inmobiliaria a nivel mundial, los cambios en las tendencias, la participación de entes financieros, del gobierno, etc, etc, etc. De inmediato me pregunté si eso me serviría a mí para algo, y también me pregunté si tan mala era mi fortuna como para haber llegado donde una persona que me debía guiar y por el contrario me estaba confundiendo más aún. Aunque después de un rato llegamos a hablar sobre el mismo apartamento. Pues bien, concluido ese encuentro, pensé que ya todo sería más fácil pero en realidad no fue así.
Terminado todo de habar con el agente inmobiliario, pasé a ver lo del dinero, pues yo contaba con efectivo suficiente como para amortiguar un porcentaje considerable del pago general, así que me dirigí al banco para saber con cuanto disponía exactamente. Cuando llegué ahí, aparentemente me atendió una persona que laboraba por primera vez en el banco, por lo cual llamaba a cada momento a un compañero para asesorarla. Al parecer esta compra iba saliendo más complicada de lo que pensaba.
Hasta que finalmente llegó el momento de firmar el contrato. En realidad durante el tiempo que duró todo el proceso pasé por muchas otras cosas más, como una confusión de mis papeles en la agencia y otras cosas que eran pequeñas, pero que me iban restando tiempo y paciencia. Hasta que finalmente concluí todo contacto con las personas que habían hecho de mi compra un calvario. De ahora en adelante ya sólo tendría que preocuparme por hacer los pagos y nada más.
This entry was posted on Thursday, November 15th, 2007 at 9:19 am and is filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.