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Mi familia es tu familia

September 14th, 2007 by Jaelyn

Llevaba una relación de enamorados con un muchacho que conocí en una tienda. Fue una mera casualidad o cosa del destino que ese día los dos estuviéramos comprando en el mismo supermercado cuando era el más lejano a nuestras casas. Mientras elegía algunas cosas para llevar y las ponía en el coche me llamaron del trabajo, el coche estaba repleto de alimentos para toda la semana, seguía empujando el coche y no me di cuenta de que alguien se aproximaba directo a mí. Cuando de pronto escucho un grito, al parecer había atropellado a alguien. Dejó de hablar y me percató que un muchacho estaba entre un estante de arroz y mi coche, rápidamente retrocedo y le pido que me disculpe. Él me miró por un momento y me dijo que no me preocupara, que también estaba distraído. Ese fue el instante en el que él y yo nos conocimos.

Teníamos unos meses juntos y él siempre me insistía en presentarme a su familia, yo al principio no estuve de acuerdo. Mi relación con las madres de mis anteriores enamorados no fue muy buena, mejor dicho, fue pésima. Creo que eso se debió a que los anteriores eran hijos únicos y sus madres no estaban dispuestas a perder a sus bebés. El clásico complejo de Edipo. En una ocasión, en la primera visita que le hice a la madre de mi segundo enamorado, ella no dejaba de llamarlo “mi bebé” y me trataba como la mala que había seducido a su pequeño. Hubo otras ocasiones en que las madres hablaban de las ex novias de ellos y de lo felices que habían sido juntos. En resumen, mi relación con mis suegras era de lo peor, cuando era la amiga de sus hijos eran lindas en cambió cuando me presentaban como enamorada las cosas cambiaban. Por todo lo pasado no quería conocer la madre de Hugo, así se llamaba él, además porque había llegado a quererlo y no quería arruinar nuestra relación. Tanto que insistió que conociera a su familia terminé por aceptar.

Nosotros vivíamos en Córdova y ellos en Cádiz, así que en un día hicimos las maletas y nos dirigimos a San Francisco. En el auto iba pensando que decir a su familia, si de hecho conocer a la familia de tu enamorado es algo incómodo con todo lo que yo había pasado eso se multiplicaba por diez. Él me pidió que me tranquilice que su familia era muy amable y que yo les iba a caer muy bien. Desde luego que sus palabras no me calmaron, estaba tensa más tensa que nunca. Cuando se hizo de noche llegamos al pueblo de San Francisco, “falta poco para llegar a mi casa”, me dijo. En todo el viaje de tanto pensar que decir, resolví en que sería yo misma y si mis experiencias pasadas volvían a darse jamás volvería a conocer a la familia de mi pareja.

Llegamos a su casa y sus padres nos recibieron, su madre me saludo muy cordialmente y me invitaron a pasar. Conversamos un poco sobre el viaje, admito que estaba algo nerviosa, y subimos a desempacar nuestras cosas. Su casa era muy acogedora se notaba el toque femenino en cada habitación, de seguro que su madre se había encargado de decorarla. Bajamos y cenamos con toda su familia: sus dos hermanas, su hermano y sus padres. La pasamos muy bien, ayudé a su madre a servir el postre. Creó que el fin de semana que pasé en ese lugar me ayudó a quitarme todos o malos recuerdos del pasado. Ahora vamos a volver a visitarlos para el cumpleaños de su padre. Para no importunarlos, la familia ha crecido, decidimos alquilar para la próxima visita un piso cerca, por ahí hay variedad para escoger.

This entry was posted on Friday, September 14th, 2007 at 1:46 pm and is filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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